viernes, 16 de enero de 2015

Estación Suipacha (F.C.O.)

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"De particular arquitectura, parte de una localidad pujante del campo Bonerense que supo ver las primeras formaciones que recorrieron nuestro suelo, fue parte del viejo y primitivo Ferrocarril del Oeste y gracias a su ultimo jefe de estacion sus historias siguen vivas como hace mas de 100 años...."



Fotos: Copyright - CacciolaDesigns - Todos los derechos reservados.



Suipacha es la estación ferroviaria de la ciudad de Suipacha, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
La estación corresponde alFerrocarril Oeste (F.C.O.), Luego Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento, se encuentra 125 kilómetros al oeste de la estación Once.

Al ser inaugurada la estación en 1866 por el Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, toma el nombre de Freiré, nombre dado por Toribio Freiré quien donó los terrenos donde se ubicaría la estación.
Años más tarde, al igual que la ciudad, el nombre actual rinde homenaje a la Batalla de Suipacha, la primera ganada en laGuerra de Independencia en el Alto Perú el 7 de noviembre de 1810.
En Suipacha hay muchas cosas que son testimonios de una época que no podemos olvidar. Aquellos vecinos que a principios del siglo XX conocieron el barrio  “La Costra Brava” como un gran campo, no se imaginaron que pudiera construirse al oeste de las vías un edificio  como el del La Vascongada  o ver surgir en las inmediaciones del descampado el majestuoso edificio de la Escuela Nº 1 y  la usina eléctrica,  mientras que un collar de viviendas se levantaban alrededor de la plazoleta de la estación transformando el paisaje para  los  visitantes que bajaban del tren. Recorriendo su historia, podemos afirmar   que fueron tierras de  Toribio Freire afincado   desde el año 1839.  Es uno de los siete barrios que conforman el pueblo. Su figura geométrica se asemeja a la de un polígono irregular compuesto de trece manzanas,  extendido de este a oeste, paralelo a las vías del ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento.
Sus límites, en la actualidad son el Centro a través de la calle San Juan, por sus laterales con Rosario Suárez y Ferroviarios, mientras en su fondo con el  camino real que conduce a Román Báez. Perpendicularmente  cortada por San Martín  que atraviesa las calles  Arístides Testa Díaz, 7 de Noviembre, Ángel  Stábile, Libertad y La Construcción. Los nombres de las mismas responden generalmente a personajes locales. Crónicas de los primeros años mencionaban la existencia de graneros  cerca de la de los galpones del ferrocarril. Las calles interiores hasta hace pocos años conservaban su reminiscencia campera con gallineros, criaderos de cerdos y ovejas, incluso  Su perfil urbano estaba representado por casas de media altura con cocina a leña habitadas por trabajadores ferroviarios. Más aún, el sonido de las  voces de los carreros que discutían a vos alta entre sí le dieron un toque especial, además era un lugar  tranquilo y  el trato de su gente cordial. Aún hoy se puede escuchar el canto de los pájaros, el susurro de los grillos en las noches de verano y oler el perfume de las madreselvas.

Todas las mañanas por la angosta vereda de carbonilla, circulaban los operarios del ferrocarril con su  mameluco azul y los niños que iban a la escuela luciendo sus guardapolvos blancos y almidonados, mientras que las niñas llevaban un moño blanco coronando su peinado, calzando  zapatos charol y soquetes. Desde la vereda observaban el movimiento de las locomotoras a vapor en la mesa giratoria y el paso de las formaciones que a cada hora partían.
A simple vista, desde la calle  se podía observar la leñera y se divisaba el tanque de agua, en especial  por su altura. Lo que fue esplendor en una época,  hoy es abandono total. Hasta los años sesenta fue una postal el paso de los carreros transportando los tarros de leche a la Vascongada y a la Beti Aurrera; ésta última fábrica  ubicada al este de las vías. Daban colorido paisaje  las máquinas expulsando los vapores ante la atenta mirada de los vecinos que mate en mano no se perdían detalles de las maniobras.
En el año 2000, contaba con una población aproximada de 420 personas, distribuidas en 140 viviendas, de uso preferentemente residencial. El 75% de las 197 parcelas existentes se encontraban ocupadas por 200 frentistas con 33 habitantes por cada manzana y 11 viviendas.
En resumen, en el barrio residía a principios de siglo un fluctuante grupo de personas, compuesta por pobladores humildes, muchos de ellos venidos de otras localidades, ocupados en tareas de la construcción de las vías del ferrocarril y de la nueva estación.

En los albores del pueblo, fue considerada área rural  por sus quintas, pequeños tambos y granjas. Con el devenir del tiempo, las quintas se fueron  subdividiendo en parcelas, la mayoría de ellas fueron compradas por operarios de la  era ferroviaria que habían decidido quedarse en Suipacha.
Por último, es muy engorroso mencionar a todos los vecinos, no existe un registro fidedigno, pero basado en la memoria de  algunos de ellos voy a mencionar a Vicente Rossi, Ayala, Marcelo Cruz de profesión reseros, Delucchi, Frías, Frugotti, Goñi,  Cortez, Punzano, Silvano Melo, Migues, Peurriset todos ferroviarios, los hermanos Lara peones rurales y Camurati  empleado de la  feria Caroni y Moras.

La primitiva denominacion "La Construccion"

El barrio se inicia  con la llegada del ferrocarril en su marcha hacia el oeste en 1866  y posteriormente con el tendido de las vías a Román Báez entre los años 1905 al 1907. En diciembre de 1907 se produce la inauguración del ramal a Román Báez. Por ese entonces salía un tren a las 9 de la mañana para Báez y regresaba a las 11 horas, con su preciada carga de leche, lana, cueros y frutos del país, en el furgón de cola del se transportaban los pasajeros. 
En el año 1906 se había levantado un campamento de ferroviarios, cercano a la derruida leñera,  cuyo número  de operarios era cercano a los trescientos para construir el ramal a Bayauca. Muchos vagones fueron utilizados como dormitorios de los empleados del campamento.
Por eso se conoció el lugar con el nombre “el de la Construcción”. Hoy una calle lleva dicho nombre.

Denominacion "La Costa Brava"

Hay distintas versiones,  pero voy a mencionar la que me parece más creíble. El nombre surgió de manera espontánea, hasta fines del año cuarenta y cinco el camino que costeaba las vías se ponía en mal estado en los días de intensas lluvias; los carros cadeneros se enterraban hasta los ejes, de ahí surgió el dicho “la costa está brava”,  luego reducido en la jerga popular  a “la costa brava”.


La Costa Brava es un lugar lleno de historias, de hechos que se van perdiendo en el tiempo,  que nuestros jóvenes ignoran y que no figuran en los libros. La población se desarrolló  con la habilitación del ferrocarril. La estación local fue el punto de empalme a Colonia Alvear, en Mendoza. Fue un espacio geográfico de  quintas, jardines, huerta de frutales y crías de pollos y cerdos. Desde sus inicios  la zona contó con la fábrica de jabones y velas y luego  almacén  de artículos de primera necesidad, en la casona  que ocupara hasta hace pocos años la familia Bidart.
En dónde hoy está la fábrica de soda de Monteleone Hermanos, existió en el año 1923 una planta recibidora de leche denominada “Tamberos Unidos de Suipacha”, cuya nombre se conserva en el frente del edificio; fue una empresa  de corta vida comercial. En uno de los costados del edificio existía un tanque de material para envasar el suero que se vendía para alimentar a los chanchos.
El punto más fuerte del progreso del barrio fue en el año 1929, cuando abrió sus puertas la Usina Láctea La Vascongada S.A que perduró hasta la década del setenta, su edificio fue demolido cuando se trasladó a Chivilcoy, ubicada en dónde  se levanta la Hormigonera Municipal. Sus instalaciones fueron consideradas una de las primeras en Sudamérica. La Vascongada  enviaba diariamente a Buenos Aires en tanques termos vidriados del ferrocarril,  de 45000 a 50000 litros de leche a su casa central en Carlos Calvo. Años después, el transporte de la leche fluida se realizó por medio de camiones tanques. Algunos nombre rescatados de los primeros empleados, fueron: Sanabria, Vignau, González, Lemos, Guinchón, Ziboure (El Chatero) y Antonio Rubello (Encargado),  Juan Gelos   el soldador y estañador de los  tarros de leche y Viñales el herrero, que tenía su taller en la curva sobre  la calle  San Martin
Los protagonistas de estas historias, nos dejaron el esfuerzo y su contracción al trabajo. En la década del cuarenta  había en la zona casi cuatrocientos tambos que traían la leche a La Vascongada S.A. El paisaje cotidiano daba  un colorido especial con la presencia   de los carros lecheros y el ruido del  traquetear de las chatas que llevaba los tarros de un punto a otro.

Historias del paso a nivel del viejo Ferrocarril Oeste:

Hoy permanece cerrado durante las 24 horas del día, cuentan los vecinos  que varias veces al día se oía a las locomotoras hacer sonar su silbato alertando a los  transeúntes y vehículos de su eminente paso para precaver la posibilidad de accidentes. También los guardabarreras cuidaban que ningún animal cruzara para no ser  atropellados.
Los guardabarreras tenía una casilla de reducidas dimensiones, construida de madera y revestida con chapas de cinc, con dos pequeñas ventanas laterales, una letrina a escasos metros y una bomba  para extraer agua. Las vallas eran de madera y se bajaban con una cadena en forma manual. Todas las casillas contaban con un sistema de timbres que eran accionados desde  la Estación de Trenes por el telegrafista advirtiendo la llegada del próximo convoy. Los guardabarreras usaban  una bandera verde o roja  de día o un farol de noche para dar vía libre o no  a las formaciones que se acercaban. Cuando la oscuridad junto con una densa niebla, iba cubriendo el crepúsculo de invierno, las lámparas encendidas eran colocadas  en las vallas como así también los petardos sobre los rieles  para anunciar al maquinista la proximidad de la estación.


Comenzando a recorrer las cercanias a la Estacion nos encontramos con este historico edificio, el
“ Vasconia Hotel ” de don Lucas Oyhamburu sito en Balcarce esquina Belgrano – edificio que aún hoy permanece en pie, con su característica cancha de pelota a paleta - Con la aprobación de la Ley de Inmigración en el año 1875 el país reconocía a los extranjeros el derecho de trabajar, de ser propietarios, de profesar libremente su culto y les garantizaba sus derechos civiles. Esta ley atrajo de una manera masiva a los inmigrantes  del continente europeo. Hoy, podemos ver con orgullo que muchos vecinos llevamos apellidos de las etnías que arribaron en aquel entonces. 
Los hoteles fueron muy importantes para esos extranjeros que llegaban con el ferrocarril.


Paredes centenarias del "Vasconia Hotel".


Fachada total del hotel.


Detalles de las casonas centenarias en cercanias a la estacion. En este caso como muchas otras casas se han recuperado para volver a habitarlas.



Fachada de la estacion Suipacha. De una arquitectura muy particular.



En el acceso lateral hacia los andenes de pasajeros se ven estos pisos construidos con una base de rieles, para soportar las pesadas cargas que ingresaban a la estacion para luego ser subidas al tren.


La primer puerta, la que se guardaban mercancias y valijas y su piso de rieles.


Soporte, viejo testigo del tiempo y de epocas donde la luz electrica no existia. Fabricados por la empresa inglesa "Linley" muy conocida a fines de siglo XIX por la fabricacion de lamparas a kerosene para la industria ferroviaria.


Ubicados en su lugar original y protegidos para que se mantengas alli estan estos primitivos carros maleteros, los mismos poseen sistema de amortiguacion mediante elastico en la direccion. 
Quien sabe cuantas maletas de pasajeros han cargado y descargado alli por mas de 100 años.



Nivelacion IGM.



Estado del anden principal.


La Virgen de Lujan, protegiendo al viajero.


Nomencladores, picaportes, puertas, bancos, pisos, techos....todos originales como si retrocedieramos en el tiempo alla hace 100 años.


Los bancos de espera de madera originales del primitivo F.C.O.


Placa recordatoria de la historia de esta estacion.


Vistade la puerta de acceso al patio de la casa del jefe de estacion y la salida de andenes por molinete hacia la calle.


Molinete de acceso y salida a los andenes.


Sobre el anden principal se ven varias dependencias que fueron de los trabajadores de via y obra, señalistas del viejo F.C.O., construidas en chapa y algunas en madera.


Fin de anden y vias hacia desvio con cabin de señales, hacia izquierda proxima estacion Gorostiaga hacia derecha proxima Ramon Báez.


Curioso dato nos dio el jefe de la Estacion Suipacha, Don Ferreyra, diciendonos que aquel edificio muy primitivo detras del vagon no es una dependencia, es mas que ello, es ni mas ni menos que la primer estacion de Suipacha que felizmente se encuentra en pie pero lamentablemente intrusada y vandalizada siendo un icono historico en toda la zona.



La misma data de 1866!! y se encuentra en estas condiciones!!?


El nomenclador y el tanque de agua de diseño tipico del F.C.O.


Muy lejana esta esta dependencia construida en ladrillos de puro diseño ingles, segun Ferreyra era la del operario que limpiaba cables telegraficos y señales de brazo.


Vagon de la empresa ALL arrumbado, segun Ferreyra nunca supo porque lo dejaron alli y por añños nunca mas lo volvieron a llevar.
Y vista de andenes.


 Dependencias de chapa en el fin del anden principal.


Vista de la fachada de la estacion con el anden central y el cabin deseñalamiento al fondo.


Detalle del soporte de lampara a kerosene en el refugio del anden central.


Vista general del anden central, al fondo el cabin de señalamiento y a la derecha lo que fue el playon de maniobras.


Soporte de lampara bloqueado.


El gran cabin de señalamiento en este caso "Suipacha Este" donde Don Ferreyra nos cuenta tantas historias trabajadas dentro de el cuando comenzaba sus oficios como ferroviario.



Interior del cabin de señalamiento, se encuentra en buen estado con respecto a muchos otros cabines vistos en toda la red.

El sistema fue desarrollado en inglaterra por Jhon Saxby (1821-1913) fue  ingeniero británico de Brighton , conocido por su trabajo en la señalización ferroviaria y la invención del enclavamiento sistema de puntos y señales.

Nacido en Brighton, fue aprendiz de carpintero en el Londres Brighton y Costa Sur FerroviariaSaxby se interesó en la seguridad ferroviaria y presentó sus primeras patentes para un sistema de enclavamiento de agujas y señales en 1856. Esta innovación fue diseñado para actuar a la vez en todos los puntos y señales en un cruce de ferrocarril. No sólo fueron los puntos y señales activadas, pero todas las otras señales en el sistema fueron encerrados contra el uso indebido.
En 1856 Saxby comenzó su propio negocio en Haywards Heath para la fabricación de aparatos de señalización, y se unió en sociedad por John Stinson en 1862. Como Saxby y Farmer, que fueron los principales fabricantes de señalización ferroviarias y obras establecidos en Kilburn.
En 1901 la compañía británica que Saxby fundó fusionó con varios rivales para crear la Westinghouse Brake y Signal Company Ltd . La compañía francesa es ahora parte de United Technologies Corporation .
John Saxby murió a Hassocks, Sussex el 22 de abril de 1913. Se conmemora con una placa moderna en la estación de Brighton.


En el se encontraba una pequeña oficina, sus muebles ya desaparecidos y el orificio en la derecha se encontraba la salamandra para calefaccionar el ambiente.


Debajo del Cabin el sistema de poleas que van luego paralelamente a las vias y por finalizar en la señal de brazo.


Solo quedan algunos contrapesos con la nomenclatura en relieve, Jhon Saxby & Farmer.


Cabin y dependencia de zorra.


Mas pequeñas dependencias del personal de via y obra.





Al parecer algunas dependencias sufrieron grandes modificaciones sin importar su valor historico.


Vista total del predio de andenes.


Vista total del predo ferroviario de Suipacha. Se ve claramente como con el tiempo se modificio el trayecto de la via principal que estaba bien pegada a la izquierda de la foto con el viejo edificio de la primer estacion al fondo.


Detalle de una de las dependencias construidas en madera.


Los picaportes de las mismas de bronce, tipicos del viejo F.C.O.


Muy ocultas, que al parecer fueron primitivos vagones de carga, con los años se convirtieron en mas dependencias que hoy estan intrusadas con dificil acceso a ellos.


Detalle de los tubos de desague de la estacion.


Vista de la fachada principal de la Estacion Suipacha.


Un muy lindo mural hecho por un grupo de alumnos de una escuela de la localidad de Moreno donde ven que la estacion tiene que tener trenes....


Mas soportes de lamparas de iluminacion y las puertas y ventanas de diseño caracteristico del F.C.O.


Molinete de acceso a andenes de manera lateral.



Fachada total de la estacion. De izquierda a derecha: Encomiendas, salas de espera y boleterias, telegrafo, casa del jefe y patio.


Tantos años dicen todo, detalle de las casas y locales del pueblo...


Un muy viejo local en unas de las esquinas en cercanias a la estacion.


La iglesia de la plaza principal del pueblo de Suipacha.



Frente a la plaza se encuentra esta muy particular y curiosa casa, la cual se encuentra desabitada y en estado de abandono lamentablemente.




El ultimo jefe de estacion.
Muchas gracias Don Ferreyra por tantas anegdotas contadas, por tantas historias vividas y de compartirlas con nosotros.



2 comentarios:

  1. GRAN documento , miles de gracias por compartirlo

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  2. Excelentes fotos. Un documento valioso hoy y más aún en un futuro no muy lejano cuando todas estas instalaciones ferroviarias hayan quedado definitivamente desmanteladas.

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