lunes, 28 de julio de 2014

Estación Neuquén (F.C.S.)

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"El estilo ingles a flor de piel, de reconditos secretos mejor guardados de epocas de gran trafico a vapor todavia esperando ser redescubiertos...."


Fotos: Copyright - CacciolaDesigns - Todoslos derechos reservados.



La llegada del ferrocarril se hace efectiva en 1902, en el lugar conocido como “Paraje Confluencia”. Dos años mas tarde el antiguo nombre de la estación será reemplazado por el de “Estación Neuquén” que funcionará como punta de riel. La arquitectura inglesa que predomina en el edificio de principios de siglo está construida en ladrillos a la vista, techo de chapa galvanizada, pisos de pinotea, columnas de madera, piedra laja, entre otros. Actualmente conserva algunos elementos de época como el reloj, las boleterías, salas para caballeros, salamandras, carretones y señales de tránsito. Con otros elementos del ferrocarril como vagones, casillas, vías y durmientes se construyó, en un espacio contiguo, el paseo de los artesanos.

La llegada del ferrocarril  en 1897, a la Confluencia de los ríos Limay y Neuquén impulsó el progreso de estas inhóspitas tierras. En 1903 la nueva estación llamada Neuquén quedó habilitada como punta de riel, integrando rápidamente la zona con el litoral bonaerense. La estación ferroviaria fue el punto de referencia para la diagramación de la ciudad.

Por Decreto Nacional del 21 de julio del año 1.903 se nombró Gobernador del Territorio Nacional del Neuquén a Dn. Carlos Bouquet Roldán principal gestor del traslado de las autoridades desde Chos Malal a su actual ubicación el denominado –Paraje la Confluencia.
En Marzo de 1904 el Ministro del Interior, Dr. Joaquin V. González, el gobernador del Río Negro Dn. Eugenio Tello y  comitiva viajaron a la estación Neuquén y  comprobaron  lo informado por Dn Bouquet Roldán respecto del lugar elegido para la nueva capital ”tres corrientes navegables que convergen en aquel punto; una línea férrea … una de las obras de ingeniería más grande que he visto y que posee el país… y un terreno fértil de facilísimo riego, me ha traído el convencimiento de que la  Capital debe levantarse en el amplio valle que comienza al pasar el río” .  El 6 de junio  el Presidente Roca  ratificó y dispuso por Decreto el traslado de las autoridades a la nueva Capital Neuquén en el punto denominado la Confluencia, estación Terminal del Ferrocarril del Sud.

En junio de 1.955 el territorio se transformó en nueva Provincia Argentina y el 1º de mayo de 1.958, inició su vida institucional con la asunción del primer gobierno democrático elegido por el pueblo,  asumiendo la gobernación Don Angel Edelman.



Curiosa pequeña locomotora a vapor en el "Parque Central" de la ciudad de Neuquén que lamanetablemente ha quedado su historia y origenes en el olvido. Hoyn en dia se la ha "restaurado" de colores para que la utilicen los niños del parque para divertirse. Ya que es obra del municipio y reconociendo el objeto como unico e historico todavia no ha entendido otorgarle sus merecidos creditos y ponerse a investigar su verdadera historia como lo hemos realizado nosotros para darle un verdadero valor y un lugar adecuado mas que merecido a la pequeña.


La máquina es una Orenstein y Kopel, esquema de ruedas 0-4-0T (de 1936). Es de trocha 60cm. Porta una chimenea cónica contrachispa y el nombre Rodolfo.  Era la propiedad de la empresa Grun y Bilfinger SA. Estaban explotadas en un sitio de un dique en la Provincia del Neuquén antes de llegar (¿1948?) al sitio del Dique Florentino Ameghino más arriba en el valle del Chubut. Adicional a las dos a vapor, se explotaba una O & K diésel (número de fábrica 21016 de 1937) .




Vias hacia el desierto mas profundo y proxima estacion Plottier.


El galpón de máquinas de Ferrocarril del Sud, inaugurado en 1901, reciclado y declarado de interés provincial en el año 1986. Allí funciona actualmente el “Museo Gregorio Álvarez”, el cual posee una arquitectura utilitaria, con una fachada externa Renacentista Italianizante.


En lo que fue un predio de entrada y salida de cientos de formaciones a vapor, hoy es un centro recreativo y se ven testigos de esa epoca gloriosa como lo es este tanque para proveer agua a las locomotoras sedientas de arduo viaje hasta Neuquen.


Via unica principal que actualmente se utiiza y frecuentemente pasan formaciones de carga sin paradas. Estre tramo fue acondiconado para proteger al peaton de las largas formaciones.
Via en sentido a Plottier.


Desde el paso a nivel se ve claramente la estacion y vias hacia Cipolletti.



La fachada posterior d la estacion con gapon de material y techo de chapa original.
El ex galpón de Encomiendas, actualmente funciona como la Sala Teatral Alicia Fernández Rego, y como estación del ferrocarril. 


El estilo arquitectonico ferroviario ingles en todo su esplendor.


Frente al anden se encuentra el antiguo galpon de cargas.


Se aprecia en primer plano el soporte de lampara a kerosene de la empresa Linley en tiempos donde no existia la luz electrica y el edificio mayor iluminado de la zona era la estacion.



 Entrada a la sala de espera y boleteria.


La perfeccion del ladrillo ingles.


En la estacion esta esta columnna telegrafica de varikas direcciones que asistia a todas las dependencias y galpones desde la estacion.






Se ven varias zorras carga maletas cuando los trenes de larga distancia llegaban a estas tierras y al lado las dependencias del personal de trafico.





Ex vivienda de la Colonia Ferroviaria., construida por la empresa inglesa Ferrocarril del Sub en la década del 30`bajo la denominación “Colonia Nº 6 del personal de Tráfico”.






Baños publicos aislado del edificio de la estacion que todavia poseen los nomencladores originales con un toque de distincion de arte en su soporte.



Nomenclador de fin de anden y vias hacia Cipolletti.



Dependencias de personal de via y obra fabricadas en madera.





 El antiguo galpón de carga del ferrocarril del Sud, que data aproximadamente de 1901. Este galpón fue reciclado en el año 1991., siendo hoy la sala de exposiciones y de Arte Municipal Emilio Saraco. 


Banco original encadenado a las rejas para que no termine en manos ajenas.



Lo que queda de las palancas de accionamiento de las señales de brazo de entrada y salida de formacionmes como asi tambien al predio de cargas.



El 26 de junio de 1901, el maquinista Antonio Mazzarolo hurgó en uno de esos lugares donde sólo los ferroviarios pueden guardar algo y alzó una preciosa botella inglesa que contenía un líquido amarillo que no era té. A su lado, su paisano Francisco Della Negra aceptó el convite y juntos bebieron whisky del mejor en una autorizada violación al reglamento de la empresa Ferrocarril Sud. Pasó el primer trago y enseguida otro, y otro. No era un día cualquiera.
"Estaba todo seguro, los ingleses habían medido todo, vio cómo son los ingleses, pero igual tomaron un poco de coraje y se tomaron algo", cuenta la abuela Dolores Vargas de Della Negra, la nuera de don Francisco, el foguista o fogonero de la primera máquina que cruzó sobre el puente metálico que, desde entonces, une a Cipolletti con Neuquén. Ese día de junio Mazzarolo y Della Negra cumplieron exitosamente con la prueba de resistencia del puente que le ganó la pulseada a un bravísimo río Neuquén que -en más de una oportunidad- arrasó con los terraplenes de la obra. Una año después, el 12 de julio de 1902, el puente que los ingleses trajeron desde Birmingham fue atravesado por una engalanada locomotora a vapor que se metió en la historia, la máquina 205, que cruzó el río y terminó llena de festejos en la estación de Neuquén.

Está claro que fue esta obra ferroviaria la que cambió para siempre la historia del paraje Confluencia, hasta entonces un caserío mínimo y disperso al que sólo se podía llegar en balsa, siempre y cuando el Neuquén estuviera de humor.
Dolores Vargas recuerda que "ése día, siempre era tema de conversación" por parte de suegro, un italiano nacido en Parma que, llegado a la Argentina allá por 1890, comenzó a trabajar en Ferrocarril Sud. Francisco siempre vivió en Bahía Blanca, donde tuvo 13 hijos, uno de los cuales, su homónimo, se radicó en Neuquén en la década del 30. Por aquí, en la capital de la provincia, están sus retoños.
A cien años de la llegada de la máquina 205, los ex ferroviarios neuquinos alistan un festejo especial, nostálgico y apasionado, que tendrá su punto máximo el próximo viernes a las 11. Ese día, en la estación neuquina se espera la llegada de una formación del tren presidencial y el de una máquina a vapor, igual a la 205, y muy parecida a la que cargó a Mazzarolo y Della Negra en 1901. Paralelamente, a 184 kilómetros por las vías, el gobierno provincial retomará los trabajos del oxidado proyecto de un tren trasandino que (¿será esta vez?) unirá a Argentina y Chile.

Es curiosa la relación del país trasandino con los trenes argentinos. Fueron precisamente los conflictos de límites con Chile los que generaron el trazado de los rieles que unieron a Bahía Blanca con Neuquén. Esa mala relación con los vecinos repercurtió en Europa donde, cuando no, "los banqueros suspendieron sus negocios en la Argentina; la inmigración se paralizó; los negocios internos se estancaron; los capitales se tornaron medrosos y la opinión general vislumbró muy cercano el fantasma de la guerra", afirma Arthur Coleman en su libro "Mi vida de ferroviario inglés en la Argentina".
Fue en ese contexto que el gobierno argentino se movilizó en pos de un posible conflicto y -como primera medida- promovió una línea férrea estratégica para colocar rápidamente, en caso de un conflicto, un ejército en la cordillera de los Andes.
El primer paso lo dió el ministro del Interior Benjamín Zorrilla quien consideró que Ferrocarril Sud era la empresa ideal para esta obra que se hizo en tiempo récord y en un delicado contexto que, entre otras cosas, llevó a imponer el servicio militar obligatorio. La inauguración de la obra hasta lo que hoy constituye el Alto Valle dio se hizo el uno de junio de 1899, y estuvo a cargo del entonces presidente Julio Argentino Roca.
Una enorme formación de tres trenes con todas las comodidades imaginables llegó desde Buenos Aires al acto de inauguración que se realizó en Chimpay donde, al llegar la comitiva, se hizo acto veloz. Es que el agua del río Negro ya había cubierto la playa de la estación. No hubo tiempo para mucho; así que apenas Roca terminó de decir lo suyo los convoyes emprendieron la retirada ante el avance de las aguas. Dos minutos después de que el último tren cruzara de regreso sobre una alcantarilla, la furia del río Negro se llevó un puente y un terraplén. Fue recién en el Fortín Uno (Río Colorado) que la comitiva pudo fumar los cigarros y beber el champagne que el vapor francés Chile había descargado en el puerto de Buenos Aires. Por los cigarros y el champagne, los trenes demoraron dos días la partida de Constitución. La carga del Chile estuvo en cuarentena.

Con todo, la gran fiesta que debía realizarse en Roca tuvo como escenario Río Colorado. Tres años después, los ríos fueron domados definitivamente por obras de contención y por el puente metálico roblonado que sigue firme y en uso. Así empezó una nueva historia para esta parte de la Patagonia, hace cien años y a caballo de la máquina 205.

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