miércoles, 19 de noviembre de 2014

La maquina de Amancio Alcorta (c.1888)

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"Una maquina unica en su tipo, que da identidad a un pueblo que forjo totalmente el Oeste junto con el ferrocarril. La historia reconocida nacionalmente que se conserva en el "Museo Amancio Alcorta" de Moreno..."



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La historica y antiquisima maquina a vapor que pertenecio al molino de agua del Rio de las Conchas (actualmente Rio Reconquista). Fundado por Don Amancio Alcorta, Victor Davout y Pascual Fournout en 1860. 
Fue conservada y utilizada por la fabrica textil "La Industrial" de Zoccola Gonzalez y Cia., desde 1916 hasta 1973, año en que la donaran al museo de la localidad de Moreno.

Fue fabricada por la empresa Alemana Maschinenfabrik en la ciudad de Augsburg en 1888.

















  El río De la Reconquista proporcionó las condiciones necesarias para la instalación de molinos harineros que utilizaban energía hídrica durante el siglo XIX. Algunos continuaron funcionaron con este tipo de energía hasta principios del siglo XX pero no tardaron en reemplazarla por presión de vapor o electricidad. En el Museo Histórico Municipal de Moreno se conserva un motor a vapor fabricado en Hamburgo en 1888 que fue adoptado como fuente de energía alternativa, durante los períodos de seca, en el Molino Harinero Moreno.
Thomas Woodbine, en su libro Viaje al Plata en 1861, nos relata un viaje de Buenos Aires a Merlo, desde donde se trasladó hasta los molinos del río de las Conchas (antigua denominación del actual río De la Reconquista), ponderando las máquinas extranjeras que ellos poseían. Narra este recorrido realizado en el mes de septiembre de ese año en los siguientes términos: “Hicimos un delicioso paseo a caballo por las inmediaciones (Moreno) durante algunas horas, pasando por una hermosa casa de campo de la familia Alcorta, y visitamos lo que es considerado como una gran curiosidad en el campo; algunos franceses emprendedores han edificado un gran molino de harina al borde de un arroyo, y por medio de una represa en la corriente han obtenido una poderosa fuerza de agua que hace girar la rueda. El costo debe de haber sido grande. La maquinaria era de primer orden”.
Para esa época, también funcionaban otros Molinos en la zona. Ejemplos de ello son: El molino de Podestá (hoy lagos del Bosque del lado de Merlo), el molino de Languevín y Cía. (Paso de Morales) y también el molino de Cascallares.

  J.C.Ocampo (1990) nos dice que Amancio Alcorta, dueño de la estancia del Paso del Rey, aceptó la oferta de dos franceses, para implantar a orillas del río de las Conchas, un molino harinero. El primero de ellos fue Víctor Davout, quien diseñara el puente ferroviario sobre el río De la Reconquista, el edificio de la primera estación de Moreno (demolida en 1872), y también realizara la subdivisión de las tierras de Amancio Alcorta aledañas a la estación. El otro francés fue Pascual Fournot, de larga experiencia en el ramo de la molienda y propietario de molinos como el de Luján y del Barrio de Constitución de Buenos Aires. Alcorta se asoció a ellos aportando a la Sociedad, un terreno de 200 varas frente al río por 250 de fondo, limitado por uno de sus lados con las tierras de Juan Rosalío Casco, hoy diagonal “La Industria”, de Paso del Rey.
Una gran ventaja de este molino –según comenta Halbach, en oportunidad del remate del molino en 1864, fue la de ser el primero en la zona y poseer “una caída de agua poderosa y el derecho de elevar el tajamar actual, hasta los mismos bordes del río, lo que hacia que en tiempo en que otros establecimientos análogos han estado parados, éste ha funcionado sin interrupción”.
Para evitar riesgos, los tres socios fundadores habían establecido que la sociedad funcionaría dos años más a partir del fallecimiento de uno de ellos, cláusula que se cumplió al morir Amancio Alcorta el 3 de mayo de 1862. De allí que se realizara el remate en 1864. El molino queda al fin en manos de Fournot al comprar los derechos de las otras dos partes, pasando posteriormente a Mateo Castaño, quien, desde 1868 a 1871, fue socio de su hermana Leonarda C. de Lebrero, en la explotación, bajo la firma de “Mateo Castaño y Cía.”, de un molino a vapor y panadería, ésta última instalada en la calle Florida 242 de la ciudad de Buenos Aires. En 1886 los herederos de Castaño vendieron el molino Moreno a Eduardo Zimmermann, proveniente de una familia de comerciantes locales. Más tarde, Zimmermann, intervino en la vida política de Moreno donde ocupó cargos de importancia. Fue síndico municipal en 1888 y Juez de Paz en 1891.

  Fue Zimmermann quien dotó al Molino de un elemento de comunicación fundamental para su tráfico, como fue el recordado tranvía a caballo que uniera el molino con la estación de Moreno.
En 1886, vendió el molino a Bernardo Chihigaren quien queda como único propietario en 1892.
En 1901 Chihigaren vendió la mitad de sus derechos a su concuñado Salvador Levalle, su socio desde entonces hasta 1908, año en que quedó a su solo cargo.
Entonces, el último poseedor del Molino fue Bernardo Chihigaren, considerado luego como uno de los pioneros en la industria de la harina. Don Bernardo emigró a la Argentina y se convirtió en empresario de molinos harineros, llegando a poseer tres establecimientos ubicados en Bragado, Capital Federal y Moreno.
El Molino Moreno tuvo un grave incendio el viernes 8 de mayo de 1914, destruyendo los galpones y las existencias de trigo y harina depositados en sus almacenes. Pudieron salvar parte de las máquinas y del edificio. El origen del siniestro se atribuyó a las consecuencias de un rayo o un cortocircuito.

Eduardo Schreibber.


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